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Estar sempre constipado: por que te constipas tanto

Si te parece que apenas te recuperas de un catarro cuando ya viene otro, no te lo estás imaginando.

  • 7 min de lectura

Si te parece que apenas te recuperas de un catarro cuando ya viene otro, no te lo estás imaginando. Los adultos se constipan, de media, dos o tres veces al año, y los niños pequeños llegan a tener cuatro o más: antes de los dos años, un bebé puede acumular entre ocho y diez al año. Eso es la norma, no un fallo del sistema inmunitario. Quien se siente "siempre constipado" muchas veces solo está viviendo dentro de estas cifras.

Lo que casi nunca se dice es esto: más de 200 virus distintos causan constipaciones, y los rinovirus son responsables de hasta la mitad de los casos. No hay exposición previa que te proteja de todos ellos. Tener varios catarros en un invierno no significa que algo vaya mal contigo.

¿Por qué me constipo yo tanto y mi compañero no?

Hay explicaciones corrientes, y casi todas tienen que ver con la exposición y no con la fuerza del sistema inmunitario.

La primera es el contacto con niños. Los niños se constipan más porque todavía no han estado expuestos a tantos virus, porque su sistema inmunitario está aprendiendo a reconocer gérmenes nuevos y porque están en contacto cercano con otros niños: no siempre se tapan la tos o los estornudos y no siempre se lavan las manos antes de tocarse la cara. Si tienes hijos pequeños, o trabajas con ellos, estás compartiendo ese reservorio de virus.

La segunda es la cercanía con otras personas. El invierno es la temporada de constipaciones porque pasamos más tiempo en espacios cerrados, en contacto más próximo con quien nos puede transmitir gérmenes, y porque el virus de la gripe se mantiene en el aire durante más tiempo cuando el aire está frío y menos húmedo. Fíjate en la ironía: no es el frío el que te constipa. La exposición moderada al frío no parece aumentar la susceptibilidad a la infección. Lo que cuenta es lo que hacemos por culpa del frío: juntarnos dentro de casa.

La tercera es el sueño. Un estudio experimental con 164 adultos sanos expuestos a rinovirus observó que quienes dormían menos de cinco horas, o entre cinco y seis horas por noche, tenían mayor probabilidad de desarrollar una constipación clínica que quienes dormían más de siete. Los autores concluyeron que dormir menos estaba asociado a mayor susceptibilidad. Fíjate en las palabras: asociado, no causado. Es un estudio, no una certeza, y no prueba que dormir más te vaya a proteger.

La cuarta es la simple mala suerte del calendario. Los catarros se propagan por gotículas de tos y estornudos y por superficies que alguien tocó antes de llevarse la mano a las narinas, los ojos o la boca. Puedes ser contagioso hasta dos semanas, incluidos uno o dos días antes de que aparezcan los síntomas; es decir, las personas de las que recuerdas protegerte ya te pueden haber contagiado antes de estornudar.

¿Qué puedo cambiar esta semana?

Empieza por lo que tiene mejor respaldo. El NHS indica que lavarse las manos con agua tibia y jabón es una de las mejores formas de evitar coger una constipación. No hace falta un gel especial ni una rutina elaborada: jabón, agua y frotar de verdad, sobre todo al llegar a casa o antes de comer.

Después, evita compartir objetos personales con quien está constipado. Toallas, vasos, juguetes de los niños: los gérmenes sobreviven en las manos y en las superficies hasta 24 horas, así que la toalla del baño compartida es un vehículo más plausible de lo que parece.

Evita también llevarte las manos a los ojos y a la nariz. Es incómodamente difícil de cumplir y, aun así, es por ahí por donde entra el virus.

Por último, mantente activo y saludable en general. La recomendación es vaga porque la evidencia también lo es: no existe una fórmula única que garantice que no vuelvas a constiparte. Y hay un detalle que suele faltar en estas listas: el sueño, que ya hemos visto que se asocia a mayor susceptibilidad cuando es corto. Si duermes cinco o seis horas por noche, ese es probablemente el cambio con más retorno, aunque los estudios no prometan un resultado.

¿Cuánto tiempo hasta saber si ha funcionado? Una temporada de constipaciones, no una semana. Dado que la mayoría de la gente se constipa dos o tres veces al año, necesitas atravesar varios meses para tener una idea mínimamente honesta. Y aun así, con tantos virus en circulación, una mejoría puede ser casualidad.

Lo que probablemente no te va a ayudar

El NHS es directo: hay poca evidencia de que suplementos como la vitamina C, la equinácea o el ajo prevengan constipaciones o ayuden a recuperarse más rápido. Esto contradice mucho de lo que se lee por ahí, y conviene dejarlo asentar.

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Eso no significa que esos productos sean peligrosos o inútiles para otros fines. Significa que, para esta pregunta concreta —estar siempre constipado—, la promesa de que van a resolver el problema no tiene sustento. Si los tomas porque te gustan, es tu elección. Si los tomas esperando dejar de constiparte, estás comprando una expectativa que nadie te puede garantizar.

Otra idea popular que no se confirma: abrigarse más para no coger frío. La exposición moderada al frío no parece aumentar la susceptibilidad a la infección. Vístete como te apetezca, pero no cuentes con la bufanda como estrategia de prevención.

Si la idea es reducir el número de constipaciones, el esfuerzo puesto en lavarte las manos y en dormir lo suficiente tiene más probabilidades de compensar que el dinero gastado en frascos.

Dónde encajan los suplementos, con honestidad

Encajan poco, y es mejor decirlo. La evidencia disponible no respalda la idea de que la vitamina C, la equinácea o el ajo prevengan constipaciones. Este es el estado actual del conocimiento, no una opinión de la marca.

Hay, sin embargo, una distinción que merece la pena hacer. Una cosa es suplementar para prevenir constipaciones en quien no tiene carencias; otra, bien distinta, es tener una alimentación variada y equilibrada que cubra lo que el cuerpo necesita. En esa segunda categoría un suplemento puede tener sentido para algunas personas: como complemento de una dieta, no como sustituto de ella, y no como tratamiento de nada.

Si buscas una opción en esta categoría, las Gominolas de Inmunidad y Defensas con Equinácea combinan, por dosis de dos gominolas, extracto de equinácea, vitamina C, zinc, vitamina D3, selenio y Lactobacillus rhamnosus, y están destinadas a adultos. No existe, sin embargo, ninguna declaración autorizada de que esta formulación prevenga o trate constipaciones, y no es eso lo que te prometemos. Revisa siempre la etiqueta y no superes la dosis recomendada. En caso de embarazo, lactancia, enfermedad o toma de medicamentos, consulta a un profesional sanitario antes de consumir.

Cuándo esto deja de ser normal

Las constipaciones frecuentes son, en la mayoría de la gente, una molestia y no una señal de alarma. Hay, sin embargo, situaciones en las que conviene buscar ayuda en lugar de seguir intentando resolverlo por tu cuenta.

  • Los síntomas empeoran o no mejoran al cabo de 10 días.
  • Tienes tos desde hace más de 3 semanas.
  • Las infecciones vuelven repetidamente o no desaparecen: los profesionales sanitarios consideran este uno de los motivos para valorar la posibilidad de una inmunodeficiencia.

Fíjate en que ninguno de estos criterios es "cojo muchas constipaciones al año". Tener varias es lo esperado. Lo que cambia el cuadro es la duración, la gravedad o el patrón de recuperación. Si dudas sobre dónde te sitúas, un farmacéutico puede ayudarte a distinguir lo banal de lo que merece consulta.

Una nota sobre lo que todavía no sabemos

La investigación sobre el sueño y la susceptibilidad a las constipaciones es prometedora, pero inicial. Un estudio experimental no es lo mismo que una certeza poblacional, y no sabemos si intervenir en el sueño reduce de hecho el número de constipaciones en la población general. Tampoco sabemos por qué algunas personas parecen constiparse más que otras con exposiciones similares. Esa parte sigue abierta.

Lo que sabes hoy es suficiente para actuar: lávate las manos, no compartas toallas, evita llevarte las manos a la cara y ocúpate del sueño. Si quieres comprar un suplemento, cómpralo por lo que es —un complemento alimenticio— y no como la solución a un problema que, en la mayoría de los casos, es solo la vida ocurriendo.

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